Días grises: expertos advierten sobre el impacto del cansancio y las pocas ganas de salir por la falta de sol
Son muchas las personas que notan cambios por la falta de sol y las lluvias. Los expertos alertan sobre las señales a las que hay que prestar atención.
Sin dudas el fenómeno de El Niño viene dejando efectos importantes en cuanto a lo climático, con intensas e inusuales lluvias, pero además se ha llevado la primavera, que "desapareció" en varias regiones del país. Otra secuela que está afectando ante estas condiciones, es el cielo nublado, gris, sin sol que se extiende por largas jornadas. Esta condición está afectando a muchas personas y los especialistas realizaron advertencias.
El cielo nublado pueden sentirse en el cuerpo: más sueño, cansancio, baja de energía y menos ganas de salir al aire libre. Cuando se reduce la exposición a la luz natural, el organismo recibe una señal más débil para ordenar sus horarios y descanso, un cambio que puede repercutir en el ánimo de algunas personas.
En la Argentina, las jornadas grises se suceden en una primavera marcada por El Niño, un fenómeno que puede modificar los patrones de lluvia y humedad. Sus efectos cambian según la región y se combinan con otros procesos atmosféricos, por lo que la nubosidad no responde a una única causa.
Los efectos que podrían tener la cantidad de días grises sin sol
El investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), Diego Golombek explicó que un ciclo adecuado de luz ayuda a sincronizar el organismo, y que la iluminación de las primeras horas del día favorece la activación diurna y el descanso nocturno.
El ritmo circadiano organiza buena parte de las funciones del cuerpo en ciclos cercanos a las 24 horas. La luz que ingresa por los ojos informa al cerebro que es de día y ayuda a coordinar el momento de estar despierto o prepararse para dormir.
En ese proceso interviene la melatonina, una hormona cuya producción aumenta al acercarse la noche. La intensidad y el horario de la iluminación influyen sobre esa señal, por lo que importa es la cantidad de claridad recibida y el momento de la exposición.
Pasar muchas horas en interiores poco iluminados puede debilitar las señales diurnas. En cambio, las pantallas y las luces intensas cerca de la hora de acostarse pueden dificultar la conciliación del sueño.
El impacto de los días nublados con la serotonina y la vitamina D
La serotonina, que participa en la regulación del ánimo, es uno de los mecanismos estudiados en la depresión estacional. Las investigaciones describen cambios en esa sustancia y en la melatonina, aunque todavía no se conocen por completo las causas del trastorno.
La vitamina D se produce en la piel con ayuda de la radiación solar y cumple funciones en la salud ósea, muscular e inmune. Su síntesis depende de factores como la estación, el horario, la nubosidad y las características de la piel.
Al componente biológico se agregan los cambios de rutina. La psicóloga Estefanía Vieites señaló que el mal tiempo puede recortar las caminatas y los encuentros al aire libre, actividades que contribuyen al bienestar.
Cuándo el desánimo merece una consulta médica
El trastorno afectivo estacional es una forma de depresión con un patrón que se repite en determinadas épocas del año. Su variante más frecuente aparece en otoño o invierno y mejora en primavera o verano; unos días de cansancio o desgano no bastan para identificarlo.
La tristeza persistente, la pérdida de interés en actividades habituales y los cambios en el sueño o el apetito justifican una consulta profesional, en especial si afectan la vida cotidiana. La evaluación permite distinguir un malestar transitorio de un cuadro que necesita tratamiento.
Mantener horarios regulares para dormir y levantarse, hacer actividad física y favorecer el contacto con la luz diurna son medidas que ayudan a cuidar el descanso. Si se diagnostica depresión estacional, las opciones incluyen psicoterapia, medicación y fototerapia, según la evaluación del profesional.
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