Benín se ganó su respeto: el baile con la hinchada argentina y un primer tiempo inesperado
En la despedida de Messi de la selección, el combinado africano fue un digno rival que generó varias situaciones.
Benín llegó al Monumental para ser parte de la despedida de Lionel Messi y terminó llevándose más que una derrota. El seleccionado africano perdió 3-0 ante Argentina, pero dejó una imagen simpática y, sobre todo, sorprendió durante buena parte del encuentro.
Antes y durante el partido, varios jugadores benineses se contagiaron de la fiesta que armó el público argentino. Las cámaras los captaron saltando y siguiendo el ritmo de uno de los clásicos cantitos de la hinchada: “el que no salta es un inglés”.
Probablemente no supieran exactamente qué estaban cantando, pero poco importó. Se sumaron al festejo, disfrutaron del clima del Monumental y terminaron siendo parte de una noche que quedará en el recuerdo.
El equipo africano llegó a Buenos Aires bajo la conducción del alemán Gernot Rohr, un entrenador de extensa trayectoria internacional. Y su equipo dejó en claro desde el comienzo que no estaba dispuesto a limitarse a ser un invitado de lujo en la despedida del capitán argentino.
Benín tuvo un gran primer tiempo. Se mostró ordenado, compacto y con capacidad para salir rápido cuando recuperaba la pelota. Incluso consiguió generar varias situaciones claras frente al arco argentino y durante buena parte de la etapa inicial logró mantener el cero ante una Selección que tenía la pelota, pero no encontraba demasiados caminos para romper el bloque defensivo africano.
Uno de los grandes responsables de esa resistencia fue Marcel Dandjinou, el arquero titular de Benín. El guardameta tuvo una noche especial porque debió enfrentarse varias veces a Messi y respondió cuando el capitán argentino apareció en posición de remate. Dandjinou tapó varias situaciones y fue importante para que el conjunto visitante pudiera llegar al entretiempo con el arco invicto.
Del otro lado, Argentina necesitó paciencia y jerarquía para destrabar un partido que, al menos durante los primeros 45 minutos, había sido bastante más complicado de lo que muchos imaginaban.
Finalmente, la calidad individual de la Selección apareció en el complemento y el resultado terminó siendo 3-0. Messi también tuvo su momento en una noche cargada de emociones, pero el marcador no alcanza para contar toda la historia del encuentro.
Tras el sorteo, el capitán Sessi D'Almeida le entregó al 10 argentino un conjunto de obsequios especiales en representación de todo el plantel y del pueblo beninés. Entre los presentes entregados en el centro del campo —que incluyeron un buzo del equipo, un banderín conmemorativo y una carta firmada por los futbolistas visitantes— sobresalió una réplica del célebre Monumento a la Amazona.
Esta estatua de bronce, ubicada en Cotonou (capital económica y ciudad más poblada de Benín), rinde homenaje a las célebres Guerreras Amazonas del Imperio Dahomey, un legendario escuadrón militar compuesto exclusivamente por mujeres que defendió la región de África occidental hasta finales del siglo XIX.
Benín terminó perdiendo, pero dejó una imagen mucho más digna de lo esperado. No se encerró durante los 90 minutos, generó peligro, sostuvo el cero durante un buen tramo y obligó a Argentina a trabajar para conseguir la victoria.
Y fuera de la cancha también tuvo su propio momento. Los jugadores africanos se mezclaron con la fiesta, bailaron y saltaron junto al público argentino al ritmo de canciones que probablemente no conocían del todo. No sabían qué decía la letra, pero entendieron perfectamente que había que saltar y disfrutar.
Así, Benín se convirtió en uno de los protagonistas inesperados de la despedida de Messi. Perdió 3-0, pero se llevó una experiencia inolvidable y el reconocimiento de un Monumental que terminó disfrutando también de la simpatía de sus visitantes.
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