El Huevo Sánchez, a corazón abierto con LMN: "Si no te aggiornás, estás muerto"
El histórico entrenador de básquet argentino charló de todos los temas inherentes a la disciplina y recordó su paso por la región.
La credibilidad se construye y Oscar Huevo Sánchez lleva cinco décadas haciéndolo a través del básquet, su gran pasión. Esa que le transmitió a su hijo Mariano, que siguió su camino como entrenador, y que en su momento lo trajo a la región para ser técnico de Deportivo Roca, entre otras tantas vivencias.
Hace un par de años tuvo una operación cardiovascular a corazón abierto y lo cuenta con la tranquilidad del resultado positivo de la intervención, al tiempo que destaca la importancia de hacerse chequeos. En ese momento, junto a él estuvo el Vasco (Néstor Sarasola), "un hermano de la vida", como lo describe, a quien llegó para visitar en la ciudad rionegrina donde fue DT del Naranja en la Liga Nacional 97/98.
"Byron Wilson, Leopoldo Ruiz Moreno, Gustavo Oroná como revelación. Hicimos un equipo que tenía una química muy buena. Si Byron no estaba, el colectivo no arrancaba", comenzó contando el Huevo en los estudios CNN Radio Roca.
"Esto fue una región de básquetbol puro. Hay gente que empieza que esto empezó ahora, pero en la década del 80' todos los equipos tenían americanos. Es una pena como se fue diluyendo eso", lamentó pero destacó que muchos de los que van al campus son del Alto Valle y Neuquén.
Por estos tiempos, Sánchez (66) realiza sus ya clásicos campus donde busca trasladar el conocimiento adquirido por tantos años de experiencia y haber recorrido el mundo con el básquet, a tal punto de haber utilizado once pasaportes para ochenta viajes.
El contundente análisis del Huevo Sánchez sobre el básquet argentino
En los últimos años, la caída de las competencias locales y los malos resultados de la selección mayor fueron una constante, a tal punto de no clasificar a los Juegos Olímpicos ni al Mundial por primera vez en 40 años.
"La Liga tuvo un bajón económico como el país, pero el básquet es el que más ha involucionado. Era previsible, tenemos dirigentes muy malos y no hemos aprovechado la Generación Dorada, y antes el incremento de los campamentos en todo el mundo, las escuelas", señaló el bahiense.
Una de las tantas cosas que hoy pasan en el básquet argentino tiene que ver con la organización por parte de la Confederación de Básquet y la Asociación de Clubes que regulan la actividad en el país.
"El básquet es raro. Porque es el deporte que más se juega y el que menos se ve. Vos ves las canchas cuando televisan estos partidos ridículos que pone la Asociación de Clubes a las 11 de la mañana, a la una de la tarde, que no van ni los dirigentes. Lo hacen por los sponsors que ponen dinero", explicó resignado.
"El rugby y el hockey siguieron mejorando, con métodos de trabajo. En el básquet si vos no tenés infraestructura y espacio físico, nunca vas a ser diferente, nunca vas a entrar nuevamente en la elite. El que quiere llegar a ser un buen jugador tiene que entrenar 4 horas por día", indicó el entrenador.
No se calla lo que piensa
A través de sus redes sociales, el Huevo se manifiesta periódicamente sobre la realidad de la disciplina y su análisis es muy respetado en el medio.
"Lamentablemente, por atrás, llegan mensajes de pesos pesados que no ponen los huevos para decirlo públicamente. Estoy como Mirtha (Legrand), estoy más allá del bien y del mal, me la banco porque no vivo de ellos. Digo la verdad porque recorro el mundo, más que nada Europa, que es lo que tendríamos que ver", dijo con su estilo tan único como contundente.
Y lo interesante es que el DT campeón de la LNB con Atenas de Córdoba en 2003 no se queda en la crítica, sino que apunta a cosas concretas: "Hay que buscar otra camada de jugadores. No hay pívot fuerte, tiradores o base para reemplazar a Campazzo. Cuando vos tenés un biotipo como el de Latinoamérica, no podés darte el lujo de perder 25 pelotas por juego o tener 22% de efectividad de tres puntos. En algo tenés que ganar. La Generación Dorada tenía una química de conjunto, pero hoy nosotros no tenemos ninguna escuela".
En el mismo sentido, precisó: "tenés que ir a Formosa, a Chaco, Corrientes y Misiones, a buscar gente apta para este deporte, donde están las colonias de Europa del Este. De ahí en más trabajar con entrenadores idóneos en desarrollo individual que son especialistas en tiro, posturas, gestos, hombres altos y defensa".
Sobre Prigioni: "No tiene dignidad"
El concepto sobre el actual DT de la selección nacional, que tiene el cargo mientras es asistente de Minnesota Timberwolves en Estados Unidos, habla por sí solo: "Encima estamos representados por un entrenador sin dignidad, como Prigioni, que si tuviera respeto a la profesión debería dar un paso al costado y darle la oportunidad a un entrenador que pueda ejercer el trabajo, que pueda estar en un momento del básquet argentino que necesita recorrer el país, trabajar con nuevas promesas, con una formación de cuatro a seis años. Pero si dirige por teléfono desde Minnesota, el básquet argentino no tiene destino, no tiene futuro. Es muy poco serio. Si quiero la profesión y soy entrenador digo. Siempre lo alabé a Prigioni como jugador, que tenía una comprensión del juego dentro del campo maravillosa. No lo respeto como entrenador, dirigió ocho partidos. Y menos haciendo estas cosas. Vos tenés que estar acá".
La pasión y los cambios
El Huevo encontró en el básquet su gran vocación, pero el camino no fue sencillo y le exigió esfuerzos desde los comienzos. "Hoy puedo vivir del básquet, pero en Milan y Nueva York comía lo que podía para comprarme los videos y grabar. Ahora en Youtube tenés horas para ver compilados de jugadas", subrayó.
Entre tantos momentos importantes que le dio al básquet argentino, fue clave en los comienzos de Ginóbili, cuando Manu era muy chico en Bahía Blanca. "La pasión ha hecho que yo esté 50 años dirigiendo basquet. Vos podés chapear, pero hay un límite, si no te agiornás, estás muerto. En los campus, pregunto quién vio jugar a Manu Ginóbili y levantaron tres la mano. Vos necesitás permanentemente estar presente", aclaró.
Así como pasa con los pueblos, los deportes también tienen sus cambios y él lo sabe muy bien.
"Si vos ves el basquet de hace 15 años, la velocidad es otro. Entre los métodos, la preparación, alimentación. Los físicos han cambiado, el jugador con kilos, con todo respeto, no puede jugar. El que no corre, tampoco. El que no tira, que no le afloje al estudio", sentenció.
Una charla que duró 25 minutos, pero podrían haber sido horas. Profundamente humano, visceral, amigo y apasionado. Así se muestra Huevo Sánchez, cuya opinión debería ser tenida en cuenta si es que realmente interesa que el básquet argentino frene su evidente deterioro.
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