La primera noche de lo que viene: Argentina empezó a ensayar la era post Messi
Con varios jóvenes, nuevos roles y cambios de liderazgo, el equipo de Scaloni dio en Córdoba las primeras señales de la renovación.
El final todavía no llegó, pero ya tiene fecha. Y mientras Lionel Messi se prepara para su última noche con la camiseta argentina, la Selección empezó en Córdoba a ensayar algo inevitable: aprender a caminar sin él.
El Mario Alberto Kempes fue escenario de ese primer movimiento. Curiosamente, el mismo lugar donde Lionel Scaloni dirigió por primera vez a la Selección en el país, en noviembre de 2018. Entonces tampoco estaba Messi. Tampoco estaba asegurada la continuidad del entrenador. Y también había que probar.
Ocho años después, algunas preguntas volvieron. Las respuestas, claro, son otras. La renovación empezó incluso antes del partido. Por la sanción que redujo el aforo al 50%, cientos de chicos de colegios fueron invitados y llegaron en colectivos para ocupar las plateas. Hubo familias, camisetas celestes y blancas, y una generación particular: la de los que prácticamente sólo conocieron a Messi campeón. Ellos también tendrán que acostumbrarse.
Minutos antes del comienzo repartieron las formaciones oficiales. Dos hojas. Una por selección. El papel tenía una curiosidad: decía “Equipo B: Islandia”, tachado con lapicera y reemplazado por “Bolivia”. También incluía hasta los números de pasaporte de los futbolistas. Pero el dato importante estaba en otro lado: Cristian Romero figuraba como capitán. La primera firma del Cuti.
El partido también entregó señales. Emiliano el Dibu Martínez comenzó con silencio a sus espaldas porque una de las cabeceras estaba completamente vacía. Del otro lado, los bombos empezaron después de los himnos y no pararon durante el primer tiempo.
Dentro de la cancha, Scaloni probó. Gianluca Prestianni apareció como una apuesta para recuperar algo que esta Selección perdió con la salida de Ángel Di María: el uno contra uno. Todavía no consiguió trasladarlo completamente al partido. Nico Paz comenzó impreciso, pero encontró el gol.
Lautaro Martínez hizo lo contrario: necesitó poco tiempo para demostrar que quiere seguir siendo importante. Marcó, presionó, corrió, trabó y contagió.
Y después apareció el nuevo capitán. Romero convirtió el tercero y el Kempes respondió con una ovación. Poco después salió y la cinta quedó en el brazo del Dibu.
Scaloni ya reconstruyó esta Selección otras veces. Lo hizo después de Rusia 2018 y volvió a mover piezas después de la Copa América 2021. Ahora enfrenta una transformación diferente. Todo indica que continuará, al menos, hasta la próxima Copa América. Y el desafío quizá sea el más difícil de todos: construir una Argentina competitiva sin Messi.
En Córdoba aparecieron las primeras señales. Hay chicos que empujan desde abajo, otros que empiezan a pedir un lugar y una generación campeona que todavía tiene piernas para acompañarlos. Cambian los nombres, las edades y hasta el dueño de la cinta. Lo que no debería cambiar es la vara.
La renovación también jugó su propio Superclásico. Con los cambios de Scaloni, cuatro futbolistas con pasado en Boca Predio terminaron dentro de la cancha: Ezequiel Fernández, Valentín Barco, Leonel Flores y Leonardo Balerdi. Del otro lado hubo tres surgidos de River: Franco Mastantuono, Santiago Simón y Julián Álvarez. Siete nombres formados en los dos grandes semilleros del fútbol argentino, ahora mezclados en una misma búsqueda: empezar a construir la Selección que viene.
En las tribunas del Kempes hubo cientos de chicos que crecieron con una idea extraña para cualquier argentino de otra generación: para ellos, la Selección casi siempre ganó. Vieron a Messi levantar copas, a Dibu atajar penales y a Scaloni convertir las derrotas en parte de un camino.
Ahora les tocará aprender otra Selección. Una con pibes que llegan con empuje y con la responsabilidad enorme de cuidar ese legado. Y, por qué no, intentar superarlo. ¿Será posible? Parece difícil. Muchísimo. Pero si algo enseñó Messi durante todos estos años es que las historias grandes no se construyen empezando por el final. Se construyen caminando. En Córdoba, mientras todavía queda una última noche para despedir al mejor de todos, Argentina dio el primer paso.
Te puede interesar...











