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La Mañana Nepal

Un estudio reveló qué provocó el devastador alud de Nepal que dejó más de 1.500 muertos

Más de 20 especialistas analizaron el repentino fenómeno que destruyó viviendas, caminos y puentes en cuestión de minutos.

Un estudio científico reveló la causa del trágico y devastador alud ocurrido en Nepal, donde el 26 de agosto, una riada arrasó el norte del país, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre destruyó viviendas, caminos y puentes, además dejó muertos y desaparecidos.

El agua golpeó durante las primeras horas del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, donde provocó graves daños en viviendas, mercados, carreteras y obras vinculadas con proyectos hidroeléctricos.

Las autoridades informaron al menos 1.500 muertos y más de 5.000 desaparecidos. La corriente recorrió cerca de 100 kilómetros por los valles del Himalaya y sorprendió a poblaciones que prácticamente no tuvieron tiempo de evacuar.

El estudio fue realizado por más de 20 especialistas, que estudiaron las condiciones que precedieron al alud y la posterior riada. Los investigadores encontraron una combinación de factores que volvió especialmente inestable la zona afectada.

Qué provocó la tragedia de Nepal: el resultado de las investigaciones

Entre los elementos identificados aparecen el aumento de las temperaturas, el deshielo del permafrost y una pendiente ya debilitada. El estudio vincula este conjunto de condiciones con el colapso del Langtang Lirung.

La montaña cedió en cuestión de minutos, pero las condiciones que prepararon ese derrumbe se acumularon durante décadas.

La investigación, liderada por el Imperial College de Londres en colaboración con un grupo internacional de glaciólogos y climatólogos de World Weather Attribution (WWA), examinó una secuencia de factores geológicos, hidrológicos y atmosféricos.

El estudio no atribuyó el derrumbe a una única tormenta ni presentó al calentamiento global como causa exclusiva del desastre. Sin embargo, señaló que el aumento de temperatura modificó varios elementos decisivos de la alta montaña y redujo la estabilidad de la ladera.

El episodio afectó una región de valles estrechos, pueblos aislados y corredores viales esenciales para las comunidades de Nepal y del Tíbet. La masa de roca y hielo descendió desde la montaña, impactó contra el fondo del valle y dio origen a una crecida súbita que arrasó viviendas, puentes, caminos y redes de comunicación.

Los sobrevivientes quedaron incomunicados en diversas localidades mientras las tareas de rescate pasaron a una etapa de recuperación y reconstrucción.

Los especialistas describieron un fenómeno poco frecuente incluso para el Himalaya. El volumen total de nieve y hielo movilizado alcanzó unos 110 millones de metros cúbicos, una cantidad equivalente a 3.885 millones de pies cúbicos. El colapso desprendió una sección de aproximadamente 200.000 metros cuadrados y liberó una energía comparable a la de un terremoto de magnitud 5,2.

La dimensión del hecho explica por qué los investigadores evitaron reducir la tragedia a una explicación simple.

El informe plantea una crisis compuesta, donde varios procesos se superpusieron en un terreno de alta montaña que ya sufría transformaciones aceleradas. A la inestabilidad geológica se sumaron las huellas de años más cálidos, la pérdida de hielo protector y la infiltración de agua en fracturas de la roca.

La conclusión del estudio científico sobre la tragedia de Nepal

La doctora Friederike Otto, profesora de Ciencias Climáticas del Imperial College de Londres y una de las referentes de WWA, resumió la conclusión central del trabajo: “No cabe la menor duda de que el cambio climático provocado por el ser humano desempeñó un papel fundamental en la gestación del desastre”.

El investigador Ben Clarke, especialista en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático, precisó el alcance de esa afirmación. “Hemos descubierto que el cambio climático está transformando el entorno de alta montaña, influyendo en muchos de los posibles factores que provocan este colapso”.

La formulación evita atribuir a la crisis climática un hecho geológico aislado, pero identifica su efecto sobre el sistema completo. Para Otto, la escala de la avalancha supera las capacidades de adaptación disponibles.

“Es uno de esos sucesos que superan por completo nuestra capacidad de adaptación”, afirmó. La científica advirtió que, sin una reducción drástica de la contaminación procedente de combustibles fósiles, “inevitablemente veremos más desastres de esta magnitud”.

Madhab Uprety, asesor técnico sénior del Centro Climático de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja e integrante de WWA, vinculó el costo humano con el desafío de la recuperación.

Además de la tragedia humana de una magnitud inimaginable, el costo de la recuperación tras este desastre es considerable. Para una nación que prácticamente no ha contribuido a este problema, esto subraya la necesidad de encontrar un equilibrio a la hora de ayudar a las naciones vulnerables al cambio climático a afrontar problemas que no han provocado”, concluyó el experto.

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