Así es el lugar en el medio del desierto donde la Cooperativa 127 Hectáreas ofrecía lotes a los estafados
A 20 kilómetros de Neuquén, la cooperativa de Jorge Salas ofrecía un sueño que terminó en una pesadilla inhóspita, entre jarillas y viejos pozos petroleros.
Desde el aire, el paisaje es brutal. Un lote emparejado a medias en la nada. No hay calles, no hay servicios, no hay rastro de urbanización. Solo jarilla cortada, polvo y restos de locaciones petroleras que alguna vez fueron pozos activos. El panorama es aún más desolador desde más altura: un lote fiscal en un terreno árido y olvidado, donde la Cooperativa 127 Hectáreas prometía vender lotes para futuras viviendas.
El sitio queda a 20 kilómetros al noroeste de Neuquén, por la Autovía Norte y la Ruta 67, la nueva vía del petróleo. Para llegar hay que tomar una picada interna en pésimo estado, recorriendo otros 5 kilómetros hasta el descampado. Otra opción, apenas más transitable, implica 23 kilómetros combinando asfalto y tierra.
En el medio de la nada, una garita de seguridad es la única construcción visible y un camión, aparentemente con agua cruda, para regar la zona. Pero el desarrollo aún está muy verde. Se necesita realizar una apertura de calles más profunda, lotes y levar el tendido eléctrico. Para ello hace falta una gestión por un financiamiento millonario.
Pero desde el aire, es un rectángulo de 50 hectáreas con un movimiento de suelo descomunal, que costó millones. ¿Quién lo hizo y con qué empresa? Vaya a saber uno semejante inversión que tenía que haber sido entregada hace al menos un año.
La cooperativa y la "estafa del desierto"
Se supo que quien vendió esas tierras a la cooperativa habría sido un puestero de esa zona, como muchos que estuvieron asentados desde hace decenas de años. La zona está operada mayormente por Pluspetrol SA, que tiene varios bloques del yacimiento Centenario. No es una zona que esté activa.
El sitio queda a 20 kilómetros al noroeste de Neuquén, por la Autovía Norte y la Ruta 67, la nueva vía del petróleo. Para llegar hay que tomar una picada interna en pésimo estado, recorriendo otros 5 kilómetros hasta el descampado.
Pero el problema no es solo la lejanía de estas tierras, que prometen ser un vergel dentro de muchísimos años. El terreno está sumido en un limbo administrativo, con intereses cruzados. Pertenece a tierras fiscales, en una zona disputada entre Neuquén, Centenario y Plottier. No hay permisos claros, ni infraestructura, ni servicios esenciales. Nada de lo que una vivienda digna requiere en esta etapa.
Cerca de ese lugar (si se puede llamar cerca) está el autódromo de Centenario, la toma El Choconcito, el salitral (donde suelen circular con motos enduro) y hasta la planta potabilizadora Mari Menuco en el Nexo 3.
Decenas de familias confiaron en la cooperativa y aportaron dinero para lo que creían su futuro hogar. Pero cuando quisieron conocer el terreno, se encontraron con la verdad: les habían vendido un pedazo de barda, que se apuraron a tirar abajo con algunas apertura de calles. La tierra no estaba loteada, ni preparada aún para la construcción. El proyecto no tuvo un gran respaldo.
El viejo sistema de la meseta de Centenario
El tema recuerda a los inicios de la urbanización de la segunda meseta en Centenario, donde también la cooperativa 127 Hectáreas tiene lotes, también a medio urbanizar, unto con otras 50 asociaciones y mutuales. En ese caso, desde 2012 a la fecha, los proyectos avanzaron muy poco. Solo las cooperativas con respaldo dieron rienda suelda al agua y la electricidad. El resto tuvo que esperar.
Ahora, los damnificados organizan su reclamo y han presentado denuncias. Lo que comenzó como una esperanza terminó como un fraude. La justicia investiga, pero el vacío es más grande que las respuestas.
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