Fraude de la Cooperativa 127 hectáreas en la meseta: quiénes eran los dueños originales de las tierras
La cooperativa de Jorge Salas compró un lote rural en medio de la nada a un grupo de crianceros. La historia detrás de las familias que se quedaron sin nada.
El viento seco levanta polvo y jarilla. En el horizonte, apenas se distinguen viejas locaciones petroleras y una picada de tierra en mal estado. No hay agua, no hay electricidad, no hay calles. Solo un desierto olvidado. En ese rincón inhóspito, la Cooperativa 127 Hectáreas prometió levantar un barrio.
Pero antes de que el sueño de la casa propia se convirtiera en la presunta estafa, esas tierras tenían dueños. Un grupo de crianceros las ocupaba, en una zona sin servicios y fuera de cualquier planificación urbana. Luego, entró en escena Jorge Salas, quien, con su cooperativa, compró esos terrenos sin garantías de que pudieran urbanizarse.
Según fuentes a las que accedió LMNeuquén, el lote está en un sitio muy difícil de acceder, en la meseta, en las inmediaciones de la Autovía Norte, en tierras rurales provinciales, que tenían dueño, cerca de Plottier y Centenario. Es un sitio casi inhóspito, muy lejos de la zona del Distrito VI, donde llevar servicios troncales cuesta fortunas. Está a 20 kilómetros del centro de la ciudad de Neuquén.
El lote es de 50,53 hectáreas y está identificado en el Plano de la DGC 319/69 como parte del Lote 26, bajo la matrícula 28388-NC-09-046-8129-0000 del Registro de la Propiedad Inmueble. Pero esas tierras tenían dueño, como muchas en a meseta. Donde se cree que no vive nadie, hay un papel que lo respalda y, además, muchos intereses de por medio.
Dueños, lotes y una historia que terminó mal
La tierra figura en Catastro como "parcela rural" y fue inscripta el 11 de junio de 1969. No está en producción ni mucho menos, pero era una zona de pastoreo, y de puesteros. Hoy, en cambio, la barda tiene un valor incalculable, con el impulso quede da Vaca Muerta. Es un lote de 822 metros por 612,5, un rectángulo pelado y sin jarilla, que pudo tomar el drone de LMNeuquén, ante la imposibilidad de acceder fácilmente al lugar.
La tierra que Salas adquirió pertenecía a varias personas, que figuraban como titulares con escritura en el lote. Todavía no está claro a qué valor lo compró, pero fue en la pandemia, precisamente cuando comenzaron las operatorias de ventas de tierras a los socios, que esperaban terrenos. Justamente en la pandemia, cuando no había controles de nada y el Estado hizo lo que quiso con las cuentas públicas, que hoy muchos tienen que pasearse por el Tribunal de Cuentas.
De acuerdo a los datos que se tienen del Lote 26, los dueños originales antes de vender a Salas eran nueve: Fidel Tarfineo, Eduardo Carrasco, Osvaldo Delgado Herrera, Alberto Emilio Belén, Eduardo Gordo, Sofanor Soto, Luis Arnaldo Ibarra, Ramón Sepúlveda y Humberto Carrasco.
Sin embargo, por ahora, y más allá de la compra que hizo Jorge Salas, en la dirección provincial de Catastro aún no aparece la información actualizada de que el nuevo dueño de las 50,53 hectáreas en el medio de la nada sea la cooperativa.
Si bien estos terrenos tenían dueños, su situación era más compleja: pertenecen a tierras rurales de la provincia y, como en muchas otras zonas de la meseta, estaban en esta situación de ocupación de años.
Las tierras de la Cooperativa 127 Hectáreas comenzaron a venderse en plena pandemia, en un contexto donde la crisis habitacional y la necesidad de acceder a una vivienda impulsaron la desesperación de muchas familias.
Dentro del balance 2023 de la Cooperativa 127 Hectáreas, según pudo saber este diario por fuentes, aparece un monto de 119 millones de pesos. ¿Será ese el valor por el cual Jorge Salas se compró este lote?
La pregunta no es menor: si la compra se hizo por esa suma, ¿cómo se determinó el precio de tierras fiscales ocupadas por los nueve titulares de la tierra? ¿Quién fijó el valor?
Cooperativa 127 Hectáreas: ¿Fin de una era?
Decenas de familias confiaron en el proyecto y entregaron dinero. Pero cuando quisieron conocer el lugar, descubrieron la verdad: un descampado sin condiciones mínimas para vivir. No había trazado urbano, (salvo el movimiento de suelo) ni estudios de factibilidad, ni respaldo de ningún organismo oficial. El negocio se sostenía con las cuotas que fueron pagando cada uno de los socios. Algunos, entregaron hasta 8 millones de pesos.
Dentro del balance 2023 de la Cooperativa 127 Hectáreas, según pudo saber este diario por fuentes, aparece un monto de 119 millones de pesos. ¿Será ese el valor por el cual Jorge Salas se compró este lote?
Jorge Salas y la Cooperativa 127 Hectáreas no eran nuevos en este tipo de maniobras. En otras oportunidades, habían operado con la misma lógica, que era la de adquirir tierras, venderlas con promesas de lotes con servicios, pero que, en muchos casos, llevaron años en hacerlos. Uno de esos casos fue el de Centenario, Sirena Unificada, Centenario I y II y China Muerta
Ahora, los damnificados se organizan para denunciar la estafa (o presunta. La justicia investiga, pero en el fuero civil aún no hay juez y las acciones penales, por ahora parece que tendrán que esperar. Salas renunció luego del escándalo, que parece era una persona de confianza de muchos gobiernos. Pero el daño ya está hecho.
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