Genoveva se jubiló luego de 31 años de servicio. Trabajó en el hospital de Mariano Moreno y fue la principal vacunadora contra el coronavirus en la zona rural.
Caminar la vida de la mano de una profesión que marca el alma y el corazón de las personas para siempre es un privilegio y una bendición que solo aquellas personas de buen corazón pueden disfrutar y honrar. Es el caso de Genoveva Grigor o simplemente “Geno”.
Esta mujer, nacida en el paraje rural de Mallín de los Caballos hace 57 años, cumplió más de la mitad de este tiempo en el rol de agente sanitaria del hospital Carlos Burdes de Mariano Moreno. En su vasta trayectoria en las áreas urbana y rural hizo todo y de todo. Y luego de 31 años de esfuerzos y sacrificios, esta semana con mucha emoción y sensaciones encontradas formalizó su último día de trabajo con una visita a una paciente especial, a la cual atendió y cuidó por más de 15 años.
“Estoy muy emocionada porque fueron largos años de aprendizaje y de recorrer este sistema de salud con muchas cosas. Con altos y bajos, con y sin insumos, con falta de médicos y con todas las adversidades que han atravesado a nuestro hospital”, comentó. Y agregó: “Me siento afortunada de estar recibiendo muchos mensajes de agradecimiento de la gente, de los pacientes del campo, de chicos que vi nacer y crecer. Me llena mucho el corazón”.
En referencia a su última visita profesional, admitió que “me gratificó el alma verla a doña “Chefa” porque ella ha pasado muchísimos años sola con una patología bastante difícil y creo que traté de acompañarla en lo que más pude como agente sanitaria. Estar siempre cerca de ella y de todos los pacientes que me tocó atender, fue mi prioridad”.
La última visita
Con la emoción a flor de piel y con la satisfacción del deber cumplido, Genoveva visitó el lunes pasado a Ceferina del Carmen Montesino (Doña Chefa) de 75 años. Entre mates y charlas cumplió su rutina de control y monitoreo de su amada paciente de años. La señora padece EPOC, que es una enfermedad pulmonar que dificulta la respiración y empeora con el tiempo.
“Los agentes sanitarios hacemos prevención y promoción de la salud y siempre debemos estar atentos a los adultos mayores, embarazadas, niños, a las vacunaciones. Toda esa atención primaria de la salud traté de hacerla lo mejor posible”, expresó. En momentos en que la atendía, Chefa en medio de lágrimas le abrió su corazón y le pronunció palabras de agradecimiento que le dieron vida a un momento muy emocionante. “Le doy gracias por todos los años que ella estuvo conmigo. Nunca tuvo problemas en venir a verme cuando la necesitaba. Nunca le importó la hora, ella siempre estaba para mí y para todos. La voy a extrañar mucho”, afirmó la abuela con los ojos llenos de tristeza y llanto.
Y mientras compartían un mate, Chefa remarcó: “Le doy gracias porque el último día de trabajo ella está conmigo en mi hogar. Estoy muy contenta y triste a la vez pero yo sé que ella no me va a dejar”.
En este sentido, Genoveva contó que va a continuar con su función social pero desde otro lugar y le aseguró a la abuela que siempre va a estar para ella. “Creo que cualquier trabajador de la salud, así como los agentes sanitarios, tienen que estar a disposición siempre y tratar de dar solución y acompañamiento a los pacientes”, enfatizó.
El Covid
La agente sanitaria Genoveva Grigor construyó su profesión basada en el amor a la tierra y al uso y costumbres de sus ancestros. En especial a sus padres Domingo Ramón Grigor y Margarita Leviñir. Fueron ellos mismos quienes la animaron a ingresar a unas prácticas de enfermería, las cuales finalmente se convirtieron en la profesión que abrazó para siempre: la de poder ser agente sanitaria y tener a su cargo las tareas de prevención y promoción de la salud en el área rural y en especial en Mallín de los Caballos, el lugar que la vio nacer y crecer.
La vida le dio esa tremenda oportunidad y hasta el último día de trabajo la consideró como un “deber sagrado” y además con buenas y malas construyó su propia historia y dejó un enorme legado en el sistema de salud neuquino.
“En 1994 me nombraron en el cargo y mucho le debo de mi profesión al entonces doctor Gerardo Fabre. Al comienzo me dieron el área de atención en Sección Chacras, Los Alazanes y Mallín de los Caballos. Eran tiempos difíciles. Muchas veces para llegar a cumplir mi trabajo me movilizaba en bicicleta o a caballo. El asunto era llegar”, contó.
Asimismo recordó como hechos anecdóticos de su profesión las diversas campañas de vacunación llevadas a cabo en el área rural. En especial en las escuelas primarias donde aplicaba los esquemas completos. Fundamentalmente en los tiempos de pandemia le tocó también suministrar la vacuna contra el COVID-19. “La verdad que fue una experiencia tremenda tanto en el vacunatorio establecido en Mariano Moreno como en el área rural. Se me hizo fácil en el campo porque la gente me conocía bien y confiaba y confía en mí. Fue un orgullo vacunar a mi gente y poder así salvar tantas vidas”, aseguró.
Genoveva contó que en los 31 años de profesión y de tanto visitar los domicilios de los vecinos de las áreas rurales prácticamente se transformó en un integrante más de cada una de las familias que le tocó atender. “Muchos me consideraron la tía Geno y para los adultos mayores fui como una hija. Por eso me dolió tanto que en estos últimos años muchos de ellos les tocó partir y dejaron un vacío enorme en sus familias, en sus comunidades y por supuesto en mi corazón”, mencionó con angustia.
Más allá de su rol de agente sanitaria, Geno debió ocupar muchos otros roles como enfermera, asistente social o psicóloga, en épocas que el recurso humano era escaso. “La gente siempre tuvo necesidades materiales pero más de una vez necesitaban a alguien que las escuchara. Allí estaba yo con mi oído presto y mis palabras alentadoras para que salieran adelante. Muchas veces me sentí parte de sus vidas”, afirmó.
En su vida laboral también fue la responsable de marcarle el camino a las nuevas generaciones de agentes sanitarias. Una de ellas fue Vanesa Vallejos, con quien compartió 16 incansables años de trabajo. Al respecto y a modo de agradecimiento su colega, dijo que “ella me ayudó en mis inicios en la profesión en el terreno. La tomé como ejemplo por su dedicación en sus tareas diarias. La aprecio mucho y le deseo que con su jubilación pueda lograr muchos objetivos y además que pueda disfrutar y ser feliz en esta nueva etapa”.
El reconocimiento
Genoveva, así como siente orgullo de haber vuelto a su tierra a cumplir una función sanitaria, también siente orgullo por el valor, la transparencia, la amistad y la camaradería sin medida que le brindaron todos y cada uno de sus compañeros de trabajo en el hospital Carlos Burdes.
“Amo esta vocación de servicio a la comunidad y quiero seguir ayudando desde el lugar que sea. Y siempre llevaré en mi corazón a mis compañeros”, dijo. Esos mismos “compas” de trabajo en su ultimo día laboral y luego de firmar la resolución en los que se acogió a los beneficios de la jubilación le tributaron un sincero y merecido reconocimiento en una de las dependencias del nosocomio a través de un almuerzo grupal y afectivo.
Horas antes la agente sanitaria había sido recibida en la municipalidad de Mariano Moreno por el intendente Javier Huillipan, quien en nombre de la comuna y de todo el pueblo reconoció y valoró su trayectoria y el legado ofrendado.
“Hoy se jubiló una de las últimas agentes sanitarios de la primera generación de trabajadoras, que forjaron el crecimiento de nuestra comunidad en el ámbito de la salud. Quiero resaltar la gran labor que realizaron esos primeros agentes sanitarios, en épocas más complejas, con recursos escasos y con una vocación inmensa. Hoy tuve el honor de compartir con Geno un momento de su última jornada laboral, para felicitarla y desearle una muy feliz jubilación”, concluyó el jefe comunal.
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