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La Mañana caballos

¿Quiénes son los dueños de la tropilla de 20 caballos que hace desastres en la región?: "Se hacen los b..."

Sin marca ni señal, los caballos que arrasan chacras en Vista Alegre no tienen dueño legal. Los productores sospechan que es un ardid para no pagar daños.

En Vista Alegre todos saben de quiénes son los caballos, esos que dicen que no tienen dueño. Esa es la contradicción que indigna a los chacareros. Una tropilla de 20 veinte animales recorre las calles, cruza las rutas, pasta en las plazas y se mete todos los días en las chacras. Destruye frutales, cercos y portones, y ya habría provocado un accidente de tránsito. Pero cuando hay que responder por los daños, nadie es el dueño.

"Sabemos todos de quiénes son los caballos", aseguraron a LM Neuquén fuentes del sector productivo que conocen de cerca la situación. El tema es que el tipo, cuando se manda una macana, te dice que no es el dueño, porque no están marcados legalmente", agregaron.

Ahí está el problema para los vecinos de la extensa zona rural. Para acreditar la propiedad de un caballo hace falta la marca o, al menos, un registro a nombre del dueño. Según las fuentes consultadas, estos animales nunca se marcan. Tampoco se los tiene en un corral, sino que andan sueltos entre chacras, predios y calles.

Una tropilla de 20 caballos

Una tropilla de 20 caballos "sin dueño" está haciendo un desastre en la región.

Sin marca no hay dueño que pueda poner la cara, y sin dueño no hay a quién reclamarle. Cuando un caballo destruye una plantación de manzanos o de verduras, o se cruza delante de un auto, nadie lo reconoce. "Estos caballos los chocaron varios autos, han provocado varios accidentes, y los tipos se hacen los b… Dicen que no son de ellos", relataron las fuentes.

Caballos sin dueño en Vista Alegre: "Si les hacés algo, aparecen enseguida"

Lo llamativo es lo que ocurre en sentido contrario, porque también hay personas que se solidarizan con los animales sueltos, pese a que los dueños, o supuestos cuidadores, no aparecen. "Si les hacés algo, te aparecen enseguida a matonear", contaron. El caballo que no tiene dueño, a la hora de pagar un daño, lo recupera de inmediato cuando alguien lo lastima.

Para los productores, esa doble vara es una suerte de protección e impunidad para evitar cualquier denuncia. Mientras nadie pueda probar la propiedad, nadie responde por lo que la tropilla rompe. Y quien intente resolver el problema por su cuenta queda expuesto a represalias y a una denuncia.

Sin embargo, la falta de marca no borra la responsabilidad. El Código Civil y Comercial establece que por los daños que causa un animal responden tanto el dueño como el guardián, es decir, quien lo usa y lo controla, aunque no figure en ningún registro.

La Ley nacional 22.939 de marcas y señales, por su parte, obliga a marcar el ganado mayor y exige documentación para trasladarlo.

Los vecinos preguntan por qué esas herramientas no se usan. Si todos saben quién cuida a los caballos, ¿por qué la Policía les pide a los damnificados que averigüen ellos mismos de quién son? ¿Por qué nadie secuestra a los animales hasta que alguien los reclame? Quien los reclame, en ese caso, estaría admitiendo que son suyos.

Caballos de dudoso origen

Según las fuentes del sector productivo, gran parte de los animales serían caballos robados, traídos de distintos lugares. Eso explicaría por qué nunca se marcan, porque registrarlos obligaría a justificar su procedencia.

Con el tiempo, explicaron, los caballos aprenden a sortear todo lo que se les pone adelante: como tranqueras, alambrados, autos. "Todo para poder seguir comiendo y arreglárselas".

El miedo a denunciar

Hay otro motivo por el que nadie avanza y es el temor. Según las fuentes, quienes manejarían los animales serían personas de la zona con fama de pesados. "Si yo disparo contra un caballo, estos tipos aparecen y se la agarran con todos", graficó uno de los productores consultados. Por eso, dicen, nadie se quiere meter, y los dueños gozan de una suerte de inmunidad.

Las fuentes también apuntan a una explicación para la inacción municipal. Sostienen que los responsables de los serían referentes con algún tipo de protección institucional; si no, no se explica que esta situación se haya desbordado hace más de dos meses.

"Me comieron la planta de mi nona"

Mientras tanto, los chacareros pagan el costo. Vivian Dalla Villa trabaja la chacra familiar donde vivieron sus abuelos. Contó que el día que menos caballos encontró, había doce adentro. "Hace más de dos meses que estamos así y todo sigue igual. Es tierra de nadie directamente", dijo.

"Están re alimentados, re gordos. Son caballos grandes, no son matunguitos chiquitos", describió. Su padre vio dos veces a un jinete cerca de la tropilla. En una de esas ocasiones intentó alcanzarlo: los caballos salieron disparados y le dañaron la camioneta. "Es obvio que alguien los cuida de lejos".

El daño también es afectivo. "Un día se me metieron dentro del cerco y me comieron una planta que era de mi nona, su planta favorita. Ahí decís: no hay respeto por nada".

Las denuncias

El 29 de julio, Andrés Ramos, responsable técnico de la Chacra Moño Azul N° 25, en el sector Rincón Redondo, denunció en la Comisaría 49 daños en unas 200 plantas de manzanos y perales. En el acta identificó a tres vecinos como dueños de parte de los animales. El 6 de octubre volvió a la comisaría para ampliar la denuncia, porque los daños seguían. "Quiero una solución", pidió.

La respuesta institucional, según los vecinos, es un ida y vuelta sin final. "Ir a la municipalidad no sirve, llamar a la policía no sirve, presentar nota no sirve. ¿Qué nos están diciendo que hagamos?", planteó Dalla Villa. En la Policía les piden que revisen las señales. "Y si no tienen señal, no son de nadie", ironizó. En la Municipalidad les dicen que no tienen dónde alojarlos.

El pasado 6 de octubre, la Cámara de Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre (PACVA) presentó una nota ante el intendente José Asaad. Pidió "una intervención inmediata y efectiva" y advirtió que un caballo atravesado en una calle de noche puede provocar "un accidente de consecuencias gravísimas".

"La falta de identificación del propietario no elimina el problema ni disminuye el riesgo", dijeron. La cámara dejó constancia de que el Municipio ya está notificado y de que, ante futuros hechos, deberán determinarse responsabilidades.

Por ahora, la tropilla sigue su recorrido. Todos saben de quién es, dicen, pero nadie se hace cargo.

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