Por la ciudad pasaron intendentes del MPN, peronistas y vecinalistas, que han tenido diálogo con los mapuches. Javier Murer eligió dar una pelea.
Villa La Angostura es un rincón de ensueño en la Patagonia, con bosques imponentes y lagos de postal. Pero detrás de su belleza también se esconde un conflicto permanente, que tiene mucha propaganda afuera, pero que para los locales forma parte de una costumbre: la discusión con las tierras que ocupan los mapuches, la pelea con los inversores y la Municipalidad.
La comunidad mapuche Paichil Antriao tiene una ofensiva legal sin precedentes, con fallos en su contra y una catarata de demandas promovidas por privados, el municipio y organismos nacionales. En medio de esta batalla, el intendente Javier Murer tomó partido. Decidió alinearse con la nueva era política del discurso de mano dura, y se sumó a la ola anti-mapuche que se consolidó en el sur del país.
El conflicto es bastante viejo, más allá de la discusión legal de la actualidad. Pasaron muchos gobierno en La Angostura, desde el MPN hasta el kirchnerismo. Todos, de alguna manera, convivieron con los Paichil Antriao, y otras comunidades, que están más en silencio.
Desde hace décadas, las comunidades mapuches reclaman el reconocimiento de su "posesión tradicional" (que muchos discuten en La Angostura) mientras que privados, el municipio y hasta organismos nacionales buscan expulsarlas con el argumento de la legalidad de los títulos de propiedad. Es un tema mucho más complejo.
La ola anti mapuche en el sur
Sin embargo, el clima político cambió desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. La retórica del nuevo gobierno, que rechaza abiertamente el reconocimiento de derechos indígenas y considera la ocupación de tierras como una “usurpación”, se traduce en una nueva estrategia de desalojo y judicialización. Y la política, rápida de reflejos y con el timing electoral, toma nota todos los días de estas actualizaciones ideológicas.
El intendente Murer, que conoce la historia de la comunidad Paichil Antriao, lo que han hecho mal y bien, en esta decidió ir a fondo y sintonizar con esta nueva era. Si bien en un momento buscó el camino de la mediación, su gestión se plegó para acatar el fallo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), en principio por la ocupación del camping del lago Correntoso. Pero hay varios conflictos más, desde hace muchos años.
La avanzada contra las comunidades no se centró solo en las acciones civiles de "reivindicación" de la posesión de las tierras, como por ejemplo en el Lote 9 en el cerro Belvedere. También la ofensiva es en el ámbito penal, con causas a referentes mapuches.
El avance contra los mapuches no solo se da en el ámbito civil. La ofensiva incluye causas penales que buscan "criminalizar" a sus referentes. El lonko de la comunidad, Damián Olivero, y la werken Dora Cayupan tiene una causa por usurpación y la audiencia juicio está prevista para este 9 y 10 de abril. Hay otras causas impedir el acceso de la comunidad a su rewe (sitio ceremonial), un conflicto que llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La decisión... ¿una campaña?
En este escenario, el intendente Murer, se puso de un lado de la historia, según la comunidad, influenciado por un grupo de concejales.
En el sur, donde el discurso anti mapuche se fortaleció con el paso de los años, el intendente, más allá de los fallos judiciales, busca alinearse con los tiempos que corren y, quizás, asegurarse un lugar en la política que viene.
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