La manifestación comenzó pasadas las 17:30 y se extendió a lo largo de más de cuatro cuadras. Este asesinato encendió la furia de los vecinos
Familiares, amigos y vecinos de Kim Gómez, la niña de siete años que fue brutalmente asesinada tras ser arrastrada por un auto robado en La Plata, protagonizaron una multitudinaria marcha para exigir justicia y mayor seguridad en la ciudad.
La manifestación comenzó pasadas las 17:30 y se extendió a lo largo de más de cuatro cuadras, reflejando la indignación y el dolor de una comunidad golpeada por la tragedia.
Kim fue víctima de un crimen atroz cuando dos delincuentes, de apenas 14 y 17 años, robaron el Fiat Palio de su madre y la arrastraron por 15 cuadras hasta provocarle la muerte. El hecho ocurrió en la zona de Altos de San Lorenzo, un barrio que desde hace tiempo sufre constantes episodios de inseguridad. Este nuevo asesinato encendió la furia de los vecinos, quienes decidieron tomar las calles para manifestar su reclamo.
Desde el punto exacto donde la menor fue arrastrada, cientos de personas, muchas de ellas familias con niños, emprendieron la caminata con pancartas y cacerolas. “Basta de corrupción. Nos están matando, basta de inseguridad, La Plata, ciudad liberada”, rezaban algunos de los carteles. La procesión avanzó a lo largo de más de dos kilómetros hasta llegar a la Plaza Moreno y la sede municipal.
Marcos Gómez, el padre de Kim, participó de la movilización en medio de un profundo dolor. “Estoy destrozado, tenía una hija perfecta que siempre amé. Me la arrebataron”, expresó entre lágrimas. Aseguró que espera que los responsables del crimen “sufran un poco” por lo que le hicieron a su hija.
Patricia Arroyo y Pamela Burgos, dos vecinas que se sumaron a la marcha, describieron el impacto de ver las huellas del horror en el camino. “Somos mamás, tenemos nenes chiquitos. Hicimos este recorrido viendo la sangre de la criatura”, relataron.
Disturbios frente a la municipalidad
Al llegar al Palacio Municipal, un grupo reducido de manifestantes desató incidentes. En un acto de furia y frustración, algunos comenzaron a arrojar piedras contra la fachada del edificio, rompiendo vidrios y golpeando las puertas cerradas. La sede no contaba con custodia policial, lo que facilitó los ataques que se prolongaron por más de 15 minutos.
Pese a estos hechos, la mayoría de los asistentes se mantuvo en una protesta pacífica, gritando consignas y exigiendo medidas urgentes de seguridad. La movilización luego se trasladó hacia la Casa de Gobierno bonaerense, donde se encendieron velas y se pegaron carteles con frases como “Pudo ser mi hija o mi nieta”.
Mientras la ciudad de La Plata sigue conmocionada por el crimen, los vecinos de Altos de San Lorenzo continúan en pie de lucha, organizando nuevas marchas y acciones para exigir respuestas. El caso de Kim Gómez se convirtió en un símbolo del hartazgo social ante la inseguridad y la impunidad, y su nombre resuena con fuerza en cada grito de justicia.
Repercusiones políticas y reclamos por endurecer las penas
El crimen de Kim Gómez desató fuertes críticas contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se expresó a través de la red social X, señalando que la “inutilidad” del mandatario “está costando vidas”. Además, reclamó la urgente aprobación del Régimen Penal Juvenil, proyecto que busca reducir la edad de imputabilidad para adolescentes de entre 13 y 18 años.
En la misma línea, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, criticó las leyes vigentes, asegurando que “uno de los delincuentes tiene 14 años y por las leyes actuales no irá preso”.
El debate sobre la imputabilidad de los menores volvió al centro de la escena, con un sector de la sociedad exigiendo cambios en la legislación para evitar que crímenes como el de Kim queden impunes.
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