El management humanista redefine la estrategia en las organizaciones: Xavier Marcet en Fundación OSDE
El martes se realizó la conferencia “Management Humanista: la estrategia son las personas”, en Buenos Aires.
¿Es posible alcanzar la competitividad extrema y la rentabilidad empresarial sin perder la humanidad en el camino? El management humanista, según Xavier Marcet, responde con un rotundo "¡Sí!".
En la conferencia “Management Humanista: la estrategia son las personas” organizada por Fundación OSDE y moderada por el reconocido periodista José Del Río, Marcet desmitificó los enfoques corporativos tradicionales basados en métricas vacías y exceso de comités para proponer un retorno a las fuentes: un liderazgo enfocado en las personas, el respeto y la sencillez. El consultor internacional, distinguido con el Premio DUX y asesor de más de 600 organizaciones globales, afirmó que el management se ha complejizado alejándose de su verdadera esencia, y que el principal reto actual consiste en "crecer haciendo crecer a los demás".
Contrario a las corrientes corporativas que caen en eufemismos, Marcet enfatizó que el humanismo no es sinónimo de debilidad ni de complacencia, estableciendo una distinción fundamental con el "buenismo". Explicó que "el humanismo es muy exigente: es cuidar y es exigir", mientras que el buenismo es "tolerar lo que es intolerable". Según el experto, una empresa es, ante todo, una comunidad de personas unidas en torno a un propósito y un legado, que necesariamente debe ganar dinero para sobrevivir y ser sustentable, pero "no de cualquier modo". El verdadero liderazgo humanista, por ende, consiste en saber equilibrar los derechos y las obligaciones de cada miembro para que la organización funcione de manera sólida tanto en la prosperidad como en la adversidad.
Conferencia completa
El análisis temporal: Olas, mareas y corrientes profundas
Para guiar la toma de decisiones estratégicas, Marcet propuso clasificar los cambios del entorno en tres dimensiones temporales distintas: las olas, las mareas y las corrientes profundas. En primer lugar, las olas representan el tiempo corto del presente, donde actualmente la inteligencia artificial protagoniza esta dimensión inmediata. En segundo lugar, las mareas se asimilan y consolidan a lo largo de décadas o siglos, categoría en la cual se ubica la marea digital, internet y las redes sociales que han transformado radicalmente la política, la economía y las vidas cotidianas. Por último, las corrientes profundas constituyen aquellos fenómenos extensos de largo alcance que abarcan varios siglos, tales como el cambio climático.
El consultor advirtió que la velocidad de la ola de la inteligencia artificial suele traer consigo un "número de papanatas desproporcionado por metro cuadrado" que promete cambios absolutos sin perspectiva. Frente a esto, instó a equilibrar la tecnología con la "inteligencia moral", recordando que "hay inteligencia artificial, pero no hay decencia artificial". Marcet definió el management humanista como "el management natural en la era de la inteligencia artificial", pues su objetivo de largo plazo debe ser potenciar y dignificar a las personas y no reemplazarlas de forma masiva.
Herramientas prácticas para esquivar la mediocridad
Con el fin de simplificar la gestión cotidiana, Marcet propuso desmantelar la complejidad innecesaria mediante la aplicación del sentido común y la autoexigencia. Para lograrlo, el conferencista brindó directrices muy claras dirigidas a los comités directivos. Primero, recomendó desconvocar reuniones inútiles y practicar fervientemente la brevedad, asegurando que "la brevedad no es táctica, es estratégica". Aseveró que existen tres reglas de oro para cualquier encuentro de trabajo: realizar un esquema antes de hablar para recordar que comunicar es no tener la necesidad de decirlo todo, no repetir bajo ningún concepto argumentos que ya hayan sido expuestos por otros colegas, y hablar siempre menos de lo que los demás esperan.
Segundo, instó a resolver problemas en lugar de limitarse a trasladarlos. Para impulsar el talento genuino en los equipos, sugirió prohibir que los colaboradores depositen problemas vacíos sobre el escritorio de sus superiores. Marcet señaló que "el talento dibuja trayectorias con resultados por encima de la media, mientras que el no talento dibuja trayectorias con excusas", recomendando exigir de manera sistemática que ante cada problema presentado se ofrezcan obligatoriamente dos soluciones posibles para fomentar el crecimiento.
Tercero, remarcó la importancia de evitar los techos de cristal en las estructuras jerárquicas. Calificó a los directivos mediocres como aquellos que ven en sus sustitutos una amenaza directa y se dedican a bloquear el desarrollo ajeno, sentenciando que "la gente que ve a los sustitutos como una amenaza levanta una pancarta enorme que pone: He pactado con la mediocridad". Finalmente, instó a combatir activamente la falta de autenticidad en los ámbitos de decisión corporativa, definiéndola como la verdadera raíz de la mediocridad, y alertando sobre aquellos líderes cuyo "ego llega diez minutos antes que ellos".
Belleza, bondad y el legado del liderazgo
En el tramo final de la jornada, Marcet entrelazó el management con su profunda pasión por la historia del arte para formular una tríada de trascendencia basada en la competitividad, la bondad y la belleza. Argumentó que una empresa debe ser competitiva para sobrevivir en el mercado, rodearse de buena gente de la cual sentirse profundamente orgulloso, y apostar de manera decidida por la belleza en sus acciones corporativas diarias. Para Marcet, "en la vida lo que tiene sentido es crear algo que vaya mucho más allá de ti, con discreción". Frente al paso inexorable del tiempo, el especialista dejó una reflexión contundente a todo el auditorio al afirmar que "cuando dejas de aprender, envejeces de golpe".
El evento, que reunió a un nutrido auditorio de forma presencial y virtual, se llevó a cabo el martes 1 de septiembre a las 13:00 horas en el Auditorio de Fundación OSDE Ing. Héctor Amorosi, en Buenos Aires.
La apertura de la jornada estuvo a cargo de Cristián García Sarubi (Director General del Grupo OSDE), quien aprovechó la oportunidad para anunciar la firma de un convenio histórico entre OSDE y la Universidad de San Andrés con el fin de desarrollar el primer índice de bienestar de los argentinos. Este proyecto innovador está diseñado para monitorear el bienestar integral en tiempo real, visibilizar las brechas sociales y territoriales, y elevar el valor del respeto en las relaciones interpersonales al centro del debate público de nuestro país.
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