Quién es Javier Milei: vida, obra y desafíos del libertario, el nuevo Presidente de Argentina
Desde su ascenso como referente económico hasta su incursión en la política, Milei ha polarizado opiniones con su estilo directo y su postura anarco-capitalista.
En los últimos años, el escenario político argentino fue testigo de la emergencia de figuras controvertidas que desafían las convenciones establecidas. En este contexto, Javier Milei surgió como una voz estridente, un economista heterodoxo y un ferviente defensor de las ideas libertarias.
Javier Milei nació el 22 de octubre de 1971 en Buenos Aires, Argentina. Desde joven mostró un interés destacado por la economía y las ciencias sociales, lo que eventualmente lo llevó a cursar estudios en la Universidad de Belgrano, donde obtuvo su título en Ciencias Económicas.
La carrera profesional de Milei despegó con fuerza, consolidándose como un referente en el ámbito económico. Se desempeñó como profesor en la Universidad de Belgrano y en otras instituciones educativas. Además, trabajó en el sector privado, donde estuvo más de una década bajo el ala de Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios más poderosos del país; y también ganó experiencia en finanzas y consultoría.
Quizás el gran salto de Milei llegó con la aparición en YouTube y sus primeras visitas a medios de comunicación. Esta irrupción fue vista como un oasis en pleno desierto por los dueños de los medios, y su ascenso no se hizo esperar. Su estilo directo y sus argumentos vehementes le ganaron un lugar destacado en programas de televisión y radio. Su capacidad para simplificar conceptos económicos complejos y comunicarlos de manera accesible lo convirtió en una figura mediática de relevancia.
Ideología y estética de Javier Milei
Milei se destaca por su postura ideológica. Sus críticas al intervencionismo estatal, su defensa de la propiedad privada y su escepticismo hacia las políticas económicas tradicionales lo posicionaron en el centro del debate político argentino.
Por eso, en 2021 Milei decidió dar un paso más allá al involucrarse directamente en la arena política. Se postuló como precandidato a diputado por la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones legislativas en la lista de "La Libertad Avanza". En ese entonces, pocos anticiparon que tres años después, el economista estaría al borde de la presidencia.
El autodenominado anarco-capitalista de 53 años es ahora el favorito en las encuestas para ganar una segunda vuelta electoral contra el peronista Sergio Massa. Su postura combativa atrae la ira de los votantes en medio de la peor crisis económica del país en décadas.
"Vamos a poner fin a la casta política parásita, estúpida e inútil que está hundiendo a este país", declaró Milei en un discurso después de liderar las elecciones primarias de agosto. Su estilo agresivo y teatral llevado a comparaciones con Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil, aunque es un producto único de Argentina, donde toda una generación ha vivido bajo una economía en estado de crisis semi-permanente. En este contexto, Milei y su coalición experimentó un aumento dramático en el apoyo, especialmente entre los jóvenes, gracias a su llamativa campaña en redes sociales.
Los críticos señalan la falta de experiencia política de Milei, su apariencia desaliñada y sus diatribas llenas de calificativos. Sin embargo, él abraza su estatus de inconformista y lleva motosierras en eventos de campaña como símbolo de los ajustes fiscales que planea. En medio de burlas y elogios, Milei se presenta como un líder inusual, respaldado por el bloque conservador del país y por figuras como Patricia Bullrich.
Aquella maniobra post elecciones del 22 de octubre fue, quizás, su gran acierto. Abiertamente cuestionado por la oposición y hasta generando rupturas tanto en LLA como en JxC, la alianza con Macri y Bullrich llevó a que gran parte del electorado del PRO se inclinara por él, ampliando la diferencia en provincias clave.
Milei tiene, entre sus filas, a gente que sostiene una postura mucho más conservadora. Victoria Villarruel es ampliamente conocida por su respaldo a los militares responsables de la última dictadura. Con el "no fueron 30 mil" como bandera, la candidata a vicepresidente fue clave para concentrar el voto del sector más ultraderechista.
Una vida plagada de situaciones traumáticas
Javier Milei tiene una personalidad histriónica, difícil de comprender. Y sin posicionarse en un rol de psicoanalistas, bien podemos afirmar que su infancia tiene mucho que ver. Es que el libertario vivió numerosas situaciones traumáticas.
Norberto Milei, su padre, fue un violento. Es conocida la historia respecto a los constantes maltratos físicos que Javier sufría de su parte, y el maltrato psicológico que sostenía más entrado en el tiempo. Milei "rompió" la relación con sus padres durante aquellos años, y recién volvió a reunirse post pandemia, aunque nunca fue lo mismo.
Uno de sus primeros análisis viralizados, en 2014:
"El León" no fue jamás un militante político. No lo hizo en la universidad, por ejemplo. No lo hizo en otros espacios. Incluso, basta con bucear un rato en su cuenta de Twitter para encontrar los mensajes en contra de las elecciones y la democracia. Nunca fue cercano a la política, más bien lo contrario. Pero d grande encontró un nicho que le pareció explotable.
Su camino ascendente llegó por la excentricidad, porque eligió ser el "disruptivo", el "distinto". Subía videos con análisis a YouTube a los gritos. Insultaba en sus redes a cuanta persona pensara distinto. Llegaba con sus pelos al viento, se mostraba arrogante y combativo, opinaba de todos los temas... Desde su postura respecto al sexo tántrico hasta sus análisis económicos basados en textos de hace varias décadas, tocó todas las aristas posibles.
Sin dudas, la historia de su perro Conan fue uno de los puntos más controversiales en sus intervenciones mediáticas. Era un mastin inglés que siempre definió como "su gran amor", a quien incluso le escribía en Twitter... y también recibía respuestas. Llegó a comer pizza todos los días para que Conan se alimentara mejor. Y, entre otras tantas cosas, confesó haberlo clonado a partir de su ADN luego de su muerte. No una vez, además: tiene otros cinco mastines. En algunas de las biografías que circulan se habla también de sus "delirios divinos", en los que asegura ser un enviado de Dios.
Hace ya años que se muestra con la motosierra en la mano, asegurando que viene a "achicar" el Estado y "todo lo que es malo". Con un armado político considerablemente improvisado en sus inicios, relegó muchas posibilidades de ganar intendencias en esta campaña. Y, cuando se lo cuestionaba por eso, aseguraba que su foco estaba puesto en las elecciones presidenciales.
El tiempo le dio la razón. Javier Milei es, desde el 10 de diciembre, el nuevo Presidente de Argentina. Todo lo que hizo para llegar hasta este momento, cuestionado o no, fue efectivo: consiguió su resultado. Ahora será momento de confirmar si efectivamente podrá hacer lo que dijo, o si tendrá que moderar sus propuestas.
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