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La Mañana Azul Semeñenko

Ensañamiento o emoción violenta: el debate que se dispara en el inicio del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko

El juicio por jurados comenzó este viernes con los alegatos de apertura de la Fiscalía, la querella y la defensa. La sala 12 estuvo copada por compañeras de trabajo; su hermano y activistas.

El juicio por por el transfemicidio de Azul Semeñenko, ocurrido en septiembre del 2025, comenzó este viernes en Neuquén con los alegatos de apertura de la Fiscalía, la querella y la defensa. La sala 12 estuvo copada por trabajadoras del Centro de Atención a la Víctima donde Azul trabajaba, su hermano Marco Millapán y activistas por los derechos LGBTIQ+.

El Ministerio Público Fiscal y la familia de la víctima sostuvieron que Roberto Daniel Sánchez la levantó en su camioneta en el bajo neuquino con fines de concretar un servicio sexual y la atacó brutalmente en su vivienda para luego ocultar su cuerpo en un desagüe, mientras que la defensa planteó que se trató de una reacción de emoción violenta durante un episodio de violencia y consumo de drogas.

El debate está a cargo del juez Luciano Hermosilla y se desarrolla ante un jurado popular que deberá determinar, al finalizar la producción de prueba, si Sánchez es responsable del homicidio que se le atribuye.

La acusación está encabezada por el fiscal jefe Agustín García y la fiscal del caso Guadalupe Inaudi. Por la querella intervienen Fernando Gómez, Jesica Falcón y Shirley Sarasola, mientras que la defensa está a cargo del abogado Ezequiel Leanza.

Antes de los alegatos, Hermosilla explicó a los 12 integrantes titulares del jurado y a los suplentes las reglas que deberán seguir durante el juicio. Les remarcó que son soberanos para decidir sobre los hechos y establecer si estos ocurrieron y si Sánchez fue su autor, mientras que el juez es quien debe explicar cuál es la ley aplicable.

También les indicó que Sánchez no tiene obligación de demostrar su inocencia y que es la acusación la que debe probar su culpabilidad más allá de toda duda razonable. Les pidió, además, que al momento de deliberar se desprendan de prejuicios, estereotipos, bronca o cualquier información externa al debate.

"La única prueba es la que se produzca en este juicio", explicó el magistrado, al advertir que las preguntas que realizan las partes durante los interrogatorios tampoco constituyen prueba. También les pidió que no conversen sobre el caso entre ellos ni con personas ajenas al juicio y que eviten acceder a información periodística o utilizar sistemas de inteligencia artificial durante el debate.

El planteo de la defensa antes de los alegatos

Antes de que comenzaran las exposiciones, el defensor Ezequiel Leanza pidió que el jurado fuera retirado de la sala para realizar un planteo. Solicitó al juez que tanto la Fiscalía como la querella evitaran referencias a "banderas políticas porque no estamos acá para buscar justicia por todas, ni apelar a sentimientos".

En este sentido, indicó que tampoco debería permitirse que se realicen reclamos de posibles penas y que se concentraran en el caso concreto.

La Fiscalía respondió que llegaba al juicio para acusar a Sánchez por el crimen de Azul Semeñenko y que mantendría la misma posición que había sostenido durante las audiencias previas.

La querella, por su parte, sostuvo que las discusiones sociales que atraviesan el caso no desaparecen por el hecho de que se juzgue un homicidio particular, pero afirmó que su objetivo era obtener justicia por Azul y esclarecer las circunstancias de su muerte. El juez recordó las reglas que rigen los alegatos y permitió que comenzara la presentación de las partes.

La Fiscalía: "Azul no puede decir qué pasó, pero habla la evidencia"

El fiscal jefe Agustín García presentó ante el jurado la teoría de la acusación. Explicó que el hecho ocurrió durante la madrugada del 25 de septiembre de 2025, cuando Azul tenía 49 años, el día que cumplía años, y se encontraba en la zona de Félix San Martín y Santa Cruz.

Según la hipótesis fiscal, Sánchez circulaba en una Ford Ranger blanca, advirtió la presencia de Azul, dio la vuelta a la manzana y se detuvo donde ella se encontraba. Allí, sostuvo García, ambos acordaron un encuentro sexual y Azul subió al vehículo para dirigirse hasta el domicilio del acusado, ubicado en Copahue al 1100.

Con ayuda de un mapa transmitido en las pantallas de la sala, la acusación ubicó allí el escenario principal del ataque. Según García, Sánchez mantuvo el cuerpo de Azul en la vivienda durante aproximadamente un día y luego, durante la madrugada del 26 de septiembre, lo trasladó en la misma camioneta, envuelto en una lona tipo gazebo y sujetado con alambres y cuerdas.

El cuerpo fue llevado hasta un sector de desagües ubicado en el límite entre Neuquén y Plottier, donde fue arrojado para ocultarlo. El hallazgo se produjo el 14 de octubre de 2025.

García anticipó que durante el juicio declararán policías, investigadores judiciales, especialistas en criminalística, médicos forenses y personas que conocían a Azul o a Sánchez. También se incorporarán registros de cámaras de seguridad, pericias sobre elementos encontrados en la vivienda y audios de intervenciones telefónicas realizadas durante la investigación.

Uno de los puntos centrales de la acusación serán las lesiones que sufrió Azul. El fiscal adelantó que el médico forense explicará que presentaba múltiples heridas producidas con elementos contundentes y al menos 25 lesiones compatibles con un arma blanca, además de fracturas en el rostro, la mandíbula, el antebrazo y las costillas.

También señaló que varias de las lesiones en brazos y piernas fueron consideradas defensivas, compatibles con intentos de la víctima por protegerse del ataque.

La causa de muerte, según la acusación, fue una hemorragia masiva provocada por las lesiones que afectaron estructuras cardiovasculares, entre ellas el corazón y la arteria aorta.

García sostuvo que la Fiscalía buscará acreditar un homicidio triplemente agravado: por ensañamiento, por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género y por el odio hacia la identidad de género de Azul.

"Azul no puede decir qué pasó porque no está más, pero la evidencia analizada habla del cuerpo de Azul", planteó el fiscal al jurado que lo miraba atentamente desde las gradas. "Azul no puede decir qué pasó porque no está más, pero la evidencia analizada habla del cuerpo de Azul", planteó el fiscal al jurado que lo miraba atentamente desde las gradas.

La acusación también anticipó que presentará prueba sobre la vida de Azul y sobre sus vulnerabilidades, pero aclaró que el objetivo no es juzgarla a ella.

"Azul no era perfecta, como cualquiera de nosotros", sostuvo García, al referirse al consumo problemático de alcohol y estupefacientes que será mencionado por algunos testigos. Y remarcó que el juicio debe determinar qué le hizo Sánchez durante la madrugada del 25 de septiembre.

Además, como parte de la prueba anticipó al jurado que se presentarán audios de intervenciones telefónicas que se dispusieron por orden de juez de garantías cuando Sánchez estaba detenido. De esta pieza, el fiscal pidió que presten atención a cómo se refiere Sánchez a la víctima.

La querella: "El cuerpo de Azul habla por sí mismo"

Fernando Gómez que representa al hermano de Azul, adhirió a la hipótesis de la Fiscalía a la cual destacó por su profesionalismo y puso especial énfasis en la historia de vida de Azul como mujer trans y en la violencia que, según planteó, atravesó el ataque.

Durante su alegato, se la nombró como Azul Mía Natasha Semeñenko, los tres nombres que había elegido para su identidad.

La querella sostuvo que el 25 de septiembre de 2025, día de su cumpleaños número 49, Azul había logrado insertarse laboralmente como trabajadora estatal en el Centro de Atención a la Víctima y que, en paralelo, en algunas ocasiones realizaba trabajo sexual para reunir dinero para una operación que formaba parte de su proceso de transición.

Según la teoría de la querella, esa madrugada se encontraba en la esquina de Félix San Martín y Santa Cruz cuando Sánchez llegó en su Ford Ranger, se contactó con ella y la llevó hasta su domicilio.

Los abogados señalaron que durante el juicio podrán observarse imágenes de cámaras de seguridad que mostrarían el ingreso de ambos a la vivienda y que la siguiente imagen de Azul sería ya sin vida, cuando su cuerpo fue retirado del domicilio y trasladado en la camioneta.

La querella hizo especial hincapié en las lesiones sufridas por Azul y sostuvo que la distribución de algunas de ellas permitirá demostrar la violencia desplegada durante el ataque. También planteó que deberá analizarse la diferencia entre las lesiones que sufrió la víctima y la única lesión de un centímetro en la nuca que, según anticipó, presentaba Sánchez.

"El cuerpo de una mujer trans habla por sí mismo", sostuvo la querella al referirse a la violencia que, según su hipótesis, estuvo dirigida contra distintas partes feminizadas del cuerpo de Azul.

Para la familia, el ataque no fue un hecho aislado ni producto de una reacción circunstancial, sino un homicidio cometido con ensañamiento y agravado por violencia de género y por el odio o prejuicio hacia la identidad de género de la víctima.

"Pensaba que nadie la iba a buscar"

Para la querella, la historia de Azul no puede empezar la noche del 25 de septiembre de 2025 ni terminar en el desagüe donde fue encontrado su cuerpo. Fernando Gómez pidió al jurado que mirara también la vida que hubo antes de ese crimen y, especialmente, la discriminación que, según sostuvo, atravesó a Azul durante décadas.

“El 25 de septiembre de 2025 se apagó la vida de Azul Mía Natasha Semeñenko. Ese día cumplía 49 años”, comenzó el abogado. Recordó que había nacido en Uruguay en 1976, con sexo asignado varón, y que fue inscripta como Daniel Semeñenko. Su madre, Cristina Semeñenko, emigró pocos años después a Neuquén, en un contexto que Gómez describió como atravesado por un “linaje acumulativo de discriminaciones”.

Luego, Azul creció en Neuquén como Daniel Semeñenko. Para la querella, durante décadas atravesó una violenta contradicción entre la identidad que la sociedad le asignaba y la mujer que buscaba reconocer en el espejo.

El abogado pidió hacer el ejercicio de imaginar una vida marcada por situaciones que para otras personas pueden resultar difíciles de dimensionar: “Los que tenemos la ventaja de ir a trabajar, salir a caminar por la noche y que no se burlen, que no nos discriminen, que no suframos los prejuicios, que no cuestionen nuestra identidad, nos cuesta arrimarnos a aquella persona que todas las mañanas se levanta y no sabe con qué se va a encontrar cuando una sociedad le devuelva todos los prejuicios”, sostuvo.

En ese recorrido, Gómez remarcó que Azul no llegó a ese juicio para ser juzgada por su vida. “A veces, en los juicios, es investigar a la víctima. Ninguna viene a un juicio a rendir examen moral para que se reconozca su derecho a no ser examinada”, afirmó.

También reconstruyó el momento en que Azul formalizó su identidad. Contó que, cuando se acercó al Registro Civil, todavía no tenía segundo nombre y le dijo a la funcionaria que le gustaban tres nombres: Azul, Mía y Natasha. Según relató el abogado, la respuesta fue de las pocas caricias que recibió: “Si te gustan los tres nombres, ponete los tres”.

Desde entonces, su DNI llevaba el nombre Azul Mía Natasha Semeñenko y reconocía su identidad como mujer trans.

El 25 de septiembre de 2025, el día de su cumpleaños, Azul había cumplido además otro objetivo: después de años de desocupación, trabajos informales y discriminación, había conseguido un empleo en el Centro de Atención a la Víctima. Llegaba temprano y se retiraba tarde a un lugar donde, según señaló Gómez, paradójicamente muchas mujeres llegan con sus historias de violencia y buscan una respuesta de protección del Estado.

Pero esa noche, dijo la querella, Azul estaba en la esquina de Félix San Martín y Santa Cruz ofreciendo servicios sexuales. Gómez vinculó esa situación con la necesidad de reunir dinero para afrontar los costos de una intervención quirúrgica que formaba parte del proceso de adecuación corporal que había emprendido como mujer trans.

Según la teoría de la querella, fue allí donde Roberto Daniel Sánchez se contactó con ella y la subió a una camioneta Ford Ranger.

A partir de ese momento, Gómez comenzó a reconstruir ante el jurado el recorrido que, según la acusación, terminó con el homicidio de Azul. Dijo que las cámaras de videovigilancia permitirán observar la última imagen de Azul con vida: el ingreso junto a Sánchez a la vivienda ubicada sobre calle Copahue, donde funcionaba una gomería en la planta baja y estaba su habitación en la planta alta.

La siguiente imagen, sostuvo, ya corresponde a Azul sin vida. Según la acusación, su cuerpo salió de la zona de calle Copahue al 1100 envuelto en un gazebo azul y atado con alambre, para luego ser trasladado en el asiento trasero de la camioneta hasta la zona de Pergamino y Trenque Lauquen. Allí fue encontrado, fortuitamente por una pareja de vecinos que paseaba con sus perros el 14 de octubre de 2025, dentro de un desagüe.

Gómez anticipó que los médicos forenses explicarán que detectaron al menos 25 agresiones con un arma blanca, pese al avanzado estado de descomposición del cuerpo. También mencionó lesiones en el pecho y los glúteos, fracturas en el rostro, mandíbula y parte superior de la cabeza, además de múltiples fracturas defensivas en los brazos.

"Por los prejuicios y discriminaciones pensaba que nadie la iba a buscar”, sostuvo Gómez al resumir, según la querella, una de las ideas que atraviesa su teoría del caso sobre el ocultamiento de Sánchez en un desagüe. Pero Azul fue buscada.

El abogado expresó que la buscó su familia. La buscaron sus compañeras de trabajo. La búsqueda involucró al Estado y a la Policía. Y fue precisamente una tarea de investigación sostenida la que, según destacó el abogado, permitió reconstruir qué había ocurrido después de su desaparición y llegar hasta el lugar donde fue encontrado su cuerpo.

Para la querella, esa búsqueda también contradice una mirada que históricamente ha dejado a las personas trans en los márgenes y que puede asumir que sus vidas tienen menos valor o que sus desapariciones no serán investigadas con la misma intensidad.

Gómez pidió al jurado que durante las jornadas del debate observe especialmente las pruebas que, según anticipó, permitirán reconstruir los últimos momentos de Azul y contrastarlos con la escena posterior. Entre ellas mencionó las imágenes de las cámaras, las pericias forenses y las lesiones que presentaba el cuerpo.

La querella sostiene que esas lesiones no fueron producto de un episodio aislado de violencia, sino que revelan una violencia deliberada y de una intensidad que excedió lo necesario para provocar la muerte.

En ese punto, Gómez vinculó la evidencia forense con la identidad de Azul. Señaló que las zonas del cuerpo que habían atravesado un proceso de feminización y que formaban parte de la imagen con la que Azul buscaba reconocerse fueron, según su teoría, especialmente atacadas.

“Se peinaba, usaba maquillajes para encontrarse en el reflejo del espejo”, dijo el abogado al reconstruir ese proceso de transformación corporal. Y sostuvo que las lesiones distribuidas en distintas partes del cuerpo, junto con las lesiones defensivas, serán elementos centrales para la acusación.

Para la querella, esa violencia constituye uno de los elementos que permitirá al jurado determinar si el homicidio fue cometido con ensañamiento y si estuvo atravesado por una violencia de género dirigida contra una mujer trans.

Gómez sostuvo que Azul era una mujer y que la protección legal frente a la violencia ejercida por hombres contra mujeres alcanza también a las mujeres trans. En ese sentido, planteó que el caso debe analizarse teniendo en cuenta la situación de desigualdad y discriminación estructural que, según afirmó, Azul había atravesado durante toda su vida.

“Esas injusticias sociales” y las dificultades que enfrentó para construir su identidad, acceder a un trabajo y desarrollar su vida fueron parte, para la querella, del contexto en el que Azul llegó a aquella noche.

Pero Gómez insistió en que el juicio no debía convertirse en un juicio moral sobre la víctima ni sobre su decisión de realizar trabajo sexual. Lo que el jurado deberá analizar, sostuvo, es la prueba: qué ocurrió desde el momento en que Azul subió a la camioneta hasta que su cuerpo apareció semanas después en un desagüe.

“Durante un año maduramos esta propuesta acusatoria”, afirmó. Y cerró esa parte de su alegato con una certeza de la querella: para la acusación, no existen dudas de que Roberto Daniel Sánchez fue el autor material de la muerte de Azul Mía Natasha Semeñenko y de que ese homicidio estuvo acompañado por una violencia extrema.

Ahora, sostuvo Gómez, será el jurado el que deberá mirar esa historia y esa prueba sin volver a juzgar a Azul por quién era, cómo vivía o cómo había elegido construir su identidad.

La defensa pidió mirar "la película completa"

La defensa de Sánchez presentó una versión diferente de lo ocurrido. Leanza comenzó su exposición aclarando que no discutiría que la muerte de Azul fue "una tragedia" y "algo horrible", pero marcó una diferencia entre un acto de crueldad planificado y una reacción de una persona que, según su hipótesis, "colapsa".

"Las partes acusadoras les van a mostrar el final de la película. Esta defensa les va a pedir que miren la película completa", sostuvo y agregó: “les van a hablar de odio a la identidad de género, a las mujeres trans, de querer generar sufrimiento más allá del necesario, les van a hablar de femicidio”.

En este sentido, pidió “paciencia” hasta que la defensa oferte su prueba: “Seguramente van a estar cansados pero les pido mucha atención porque recién ahí van a escuchar la otra versión, lo que digo no es prueba de nada, lo van a escuchar de propios testigos”.

En este sentido, omitió aludir a la escena que en audiencias anteriores expuso y fue llevada por la acusación: que Azul habría ingresado en un estado de alteración, comenzó a romper objetos dentro de la vivienda y Sánchez intentó calmarla. La defensa sostiene que ella lo golpeó con una botella en la cabeza y luego lo lesionó en la nuca con una bombilla, tras lo cual Sánchez reaccionó.

En este sentido, afirmó que la intención de Sánchez habría sido que Azul se tranquilizara y se retirara de la vivienda y que el episodio se produjo en el marco de una agresión.

Los primeros testigos del juicio por Azul Semeñenko

Tras los alegatos de apertura comenzará la producción de prueba. Entre los testigos previstos para la primera jornada se encuentran Romina Millapán, hermana de Azul Mía Natasha Semeñenko; Veronica Yañez, una compañera de trabajo del Centro de Atención a la Víctima que realizó la denuncia por la desaparición de Azul en una comisaría; el hombre que encontró el cuerpo en el desagüe y un efectivo policial que trabajó en el lugar del hallazgo.

Antes de que declarara la hermana de Azul se produjo además una discusión sobre la modalidad de su testimonio. La querella pidió que la testigo no tuviera contacto visual con Sánchez durante su declaración, planteo al que adhirió la Fiscalía para evitar una posible revictimización.

La defensa se opuso y sostuvo que necesitaba que su acusado permaneciera junto a ella durante todo el juicio para poder realizar adecuadamente el contraexamen.

El juez Hermosilla resolvió no permitir que Sánchez permaneciera en la sala junto a su defensor. Consideró que existía una fuerte carga emocional, por lo que podría verla por una pantalla en una sala contigua.

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