La ahorcó con un cinto de caucho, pero lo declararon "no culpable"
La víctima de violencia de género no entiende nada y tiene mucho miedo. "Que no lo suelten, por favor", solicitó.
"Me ahorcó con un cinco de caucho hasta dejarme sin respirar". Lo dice una mujer víctima de violencia de género. Ella sobrevivió. Lo denunció por ahorcamiento. Su expareja, un petrolero, luego fue acusado por intento de femicidio. Sin embargo, cuando su caso llegó a juicio, terminó de una forma inesperada.
El jurado popular tuvo la oportunidad de hacer Justicia a su favor, pero lo declaró no culpable por un hecho; y por otro, responsable de un delito menor (lesiones). El hombre había sido acusado por la fiscalía por dos intentos de femicidio.
"La Justicia me dio la espalda como mujer. Me siento excluida, hecha bolsa. Yo denuncié y el tipo se rió de mí, de todos", expresó, en declaraciones radiales.
Convivió con él 18 años. Después, se separó. Ella tiene una hija; él, un hijo. Ninguno en común. Son hijos de parejas anteriores. Los hechos de violencia que denunció comenzaron en 2016 y se prolongaron hasta el 19 de enero de 2024.
Ese día, contó la víctima, su expareja entró a su vivienda y casi la mata. "Me apuñaló, me dio un puntazo en el cuello, en el lado izquierdo. Él negó todo. Negó todo", recordó.
Su vida fue un derrotero judicial que la revictimizó una y otra vez. "Como mujer me sentí usada. Mientras tanto, él andaba por todos lados. Se veía en el barrio, me dejó mal por todos lados y me sigue haciendo bolsa", indicó.
Aclaró también que si no lo denunció antes fue por miedo, porque no contó con el apoyo de nadie.
Durante el juicio, el acusado lloró. Para ella fueron "lágrimas de cocodrilo". Es decir, consideró que no hubo un arrepentimiento genuino. Negó lo que había hecho y se hizo cargo del problema de alcohol que padecía. "Se hizo la víctima", concluyó la mujer.
Hay una imagen, en particular, que recordó varias veces. Cómo la miraba él cuando se desangraba dentro de su casa. "Yo entré en pánico, le dije que se vaya; y al abrir la puerta, me salió del alma gritar que me ayuden. Los vecinos le empezaron a tirar piedras y él seguía dentro de mi propiedad mirándome como yo me desangraba", relató.
Según su relato, su expareja se alejó caminando "como si nada". Más tarde, la Policía lo demoró y estuvo detenido. "Ahora pasé el juicio, fui a declarar, expuse a mi hija. Me expuse yo, me siento bastardeada. Sola. Sola", dijo.
Es que no entiende el veredicto del jurado popular, cómo es posible que después de lo que vivió por mayoría lo declaró culpable por lesiones nada más. "No entiendo... ¿Son violentos? ¿Apoyan al violento? Mi abogado no entiende. Mi defensora no entiende. ¿Por qué hicieron esto?", se preguntó.
El hombre permanecía detenido pero era cuestión de horas que con este veredicto quede en libertad. "La Justicia no le encontró prueba, con todo lo que yo tengo. Hasta fotos mías cuando me ahorcó, con el cuello negro", sostuvo.
Según lo informado por el Poder Judicial provincial, el proceso se cerró con un pronunciamiento a favor del acusado, donde fue declarado no culpable por uno de los hechos y, por una segunda acusación, fue señalado como autor aunque solo por el delito de "lesiones leves agravadas por el vínculo". En este último caso, la votación fue por mayoría, con 8 votos.
Desde la parte acusadora, a cargo de Agustín García, se recalcó que el hombre intentó matar a su expareja en dos oportunidades y que los hechos ocurrieron en un contexto de violencia de género sistemático. Pero el jurado popular no lo entendió así.
"Lo único que quiero ahora es que la Justicia no lo suelte, porque a mí a donde me llega a pasar algo, ¿quién va a responder por mí?", advirtió con miedo.
Los hechos por los cuales llegó a juicio
El acusado, identificado por sus iniciales como C.E.C., llegó al debate por dos hechos, ambos cometidos en la misma vivienda del barrio Almafuerte II de Neuquén.
El primero hecho había ocurrido el 28 de febrero de 2016, alrededor de las 7:30 de la mañana. C.E.C. ingresó por la fuerza al domicilio de la mujer, cuando también tenía una prohibición de acercamiento y contacto en el marco de una causa que tramitaba en el fuero de Familia. Mientras la víctima dormía, se abalanzó sobre ella, le colocó un cinto en el cuello y la ahorcó en varias oportunidades. La mujer sufrió un desmayo y, una vez que recobró la conciencia, logró escapar hacia la casa de una vecina a la que pidió ayuda y alertó a la Policía.
El otro incidente ocurrió el 19 de enero de 2024, cerca de las 5 de la madrugada, cuando C.E.C. se presentó en la casa de su expareja y, a pesar de que tenía vigente una orden de prohibición de acercamiento y de ejercer cualquier acto de perturbación hacia ella, saltó el portón, rompió la puerta de ingreso y se metió en la casa en la que la víctima dormía. Ya dentro de la vivienda, se tiró encima de la mujer y con un cuchillo tipo Tramontina le dio un puntazo en el cuello. Ante el pedido de ayuda de la víctima, los vecinos concurrieron de inmediato. El imputado escapó de la vivienda, pero fue detenido minutos más tarde por la Policía.
Los delitos que el fiscal García le atribuyó al imputado fueron homicidio doblemente agravado –por el vínculo y por mediar violencia de género- en grado de tentativa -2 hechos-; en concurso con violación de domicilio -2 hechos-; y desobediencia de una orden judicial -2 hechos-, todo en carácter de autor (artículos 80 incisos primero y onceavo, 150, 239, 45 y 55 del Código Penal).
"Yo en esto estoy sola. Pero no necesito lástima de nadie, lo que quiero es justicia como mujer, mamá y abuela. Yo quiero que él pague, que no él no salga en libertad". Víctima de violencia de género.
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